miércoles, 6 de mayo de 2015

No temo a la soledad del silencio




Encuentro en la alacena y en los recovecos
señales absurdas en el aliento del silencio,
oscuro paso el día pensando en no buscarte
y de desespero suelto palabras de encierro.



La felicidad se esfuma por cada día que paso alegre
fragmentadas en las manos del escultor que te quiere,
temo sobre todo a la compañía de tu amor insincero
y no a la soledad del silencio ni a la del destierro.



La suavidad de los cuerpos la deseo entre mis brazos
estoy desvestido y cerca veo la luz del juzgado,
oscuro paso la noche sintiendo esta luna llena y azul
entre las manos de Astarté besando tan suave como tú.



jueves, 2 de abril de 2015

Labios calientes de deseo



El inspirador deseo que trae la poesía
desconoce de límites seguros, ardientes,

él sabe cómo ir de olvido en las fronteras
y de cómo perdonar amores precedentes.



Los catadores por las tardes versos degustan
y los labios calientes de deseo preguntarán:

¿Dónde es que nacen los ríos y los volcanes
para poner en los límites, piedras?



En vez de mirar como muchachos al Norte
brújulas inspiradas marcarán los latidos del Sur,

donde en íntimo encuentro de adultos mimar
los gemidos sentirán las aguas de rimas amar.


martes, 3 de marzo de 2015

la doctrina de los adioses



Mis sentimientos se funden, no se confunden.

Ellos saben casi todo de ti y quieren eso contigo.

Viéndolos en tus ojos negros y profundos

fijan su estancia, su residencia en el más allá.

Al fin y cuando a destino nos encontramos

supe que del vino bebía amores prohibidos.


Desde entonces no temo al viento ni al tiempo
si ellos saben tallar cristales de amor en mí.

Mis sentimientos se funden, no se confunden.

Mis sentimientos marchan ante lo inevitable,
donde queriéndonos olvidaremos

                                                la doctrina de los adioses.