Aprender a agradecer en la tranquilidad
entrega a las palmas y a las vivencias
una luna que va despidiéndose
desde lo alto del mar.
El recuerdo suma y suma, no desaparece y
escapa, fugitivo vuela hacia el vientre,
donde apareces murmurando
los besos de esta noche.
Aprender a agradecer en la tranquilidad
es dejar dormidas a la luna y a una estrella
para que vivan solas, rodeadas
de tu distancia y mi bondad.
Las gracias saben mirar sin nostalgias
y en el monasterio olvido las tristezas,
y en el monasterio olvido las tristezas,
mientras los recuerdos convierten
tus caricias en fragancias del mar.
tus caricias en fragancias del mar.