jueves, 8 de agosto de 2013

Conversa.

Nada me obliga a querer conversar,
menos si se trata de mi,
pero sobre las memorias de tu cuerpo
si que quiero hablar, claro
bien se trata de ti.


Nada te obliga a desear conversar,
más si se trata de ti,
pero sobre las rutinas de mi tiempo
si que debes querer hablar, claro
bien se trata de mi.


Sin embargo, hagamos un trato,
y es que conversando se puede,
se logra acercar a la inmensidad
a un fino relojero que nos diseñe
un segundero apuntando hacia el mar.


Y es que el amor nos convierte en palabra,
en un abrazo y en un íntimo trato,
al frenético latido que impulsa
la voz de cordura sobre tu cintura,
a las caricias de mi piel morena y desnuda.


En ese encuentro aturdido de conversas
la atracción celeste hará lo suyo,
las conversaciones serán discretas,
y bajo la sudorosa constelación de gemidos
mi aliento y el tuyo se unirá


                   en una memoria fresca y serena.