El inspirador deseo que trae la poesía
desconoce de límites seguros, ardientes,
él sabe cómo ir de olvido en las fronteras
y de cómo perdonar amores precedentes.
Los catadores por las tardes versos degustan
y los labios calientes de deseo preguntarán:
¿Dónde es que nacen los ríos y los volcanes
para poner en los límites, piedras?
En vez de mirar como muchachos al Norte
brújulas inspiradas marcarán los latidos del Sur,
donde en íntimo encuentro de adultos mimar
los gemidos sentirán las aguas de rimas amar.