martes, 15 de mayo de 2018

Atardeceres de altura




En México son los tiempos de los naranjas atardeceres,
de los soles rotos
y de los cielos desiertos.


Otra vez viajé dentro de tu piel,
al ombligo de tus silencios
que hoy tiene otro dueño.


Ojalá despedirse al viaje de no volver
hubiera sido un secreto
y no la tristreza de entonces.


Fue allá
donde llenaste atardeceres de altura,
un espacio de abrazos que mueren
y están de olvido todos los días.


En tu soledad,
que antes fue mi refugio
reposé tranquilo y sonriente.


Puedo ver
en el oriente
a un sol roto y a un cielo desierto,
y lleno de naranjales atardeceres
te digo adiós y un beso para siempre.