miércoles, 6 de mayo de 2015

No temo a la soledad del silencio




Encuentro en la alacena y en los recovecos
señales absurdas en el aliento del silencio,
oscuro paso el día pensando en no buscarte
y de desespero suelto palabras de encierro.



La felicidad se esfuma por cada día que paso alegre
fragmentadas en las manos del escultor que te quiere,
temo sobre todo a la compañía de tu amor insincero
y no a la soledad del silencio ni a la del destierro.



La suavidad de los cuerpos la deseo entre mis brazos
estoy desvestido y cerca veo la luz del juzgado,
oscuro paso la noche sintiendo esta luna llena y azul
entre las manos de Astarté besando tan suave como tú.



1 comentario:

  1. Dónde encontrarnos nuevamente? Una poeta necesita de un colega.. Besos! PD: Gracias por seguir escribiendo y dando de tí, al universo celestial.

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