Se trata de mí y del eterno presente
el que viaja en sueños y besa las olas
y junto a él canto los silencios en notas.
En el horizonte empaco las confidencias
que un día en besos felices nos dimos
y húmedas las veo en mi nuevo delirio.
Tu soledad nunca se juntará con la mía
son orugas envueltas que aún no nacen
y en ellas olvido sus rastros de melancolía.