Mis sentimientos se funden, no se confunden.
Ellos saben casi todo de ti y quieren eso contigo.
Viéndolos en tus ojos negros y profundos
fijan su estancia, su residencia en el más allá.
Al fin y cuando a destino nos encontramos
la doctrina de los adioses.
Al fin y cuando a destino nos encontramos
supe que del vino bebía amores prohibidos.
Desde entonces no temo al viento ni al tiempo
si ellos saben tallar cristales de amor en mí.
Mis sentimientos se funden, no se confunden.
Mis sentimientos marchan ante lo inevitable,
Mis sentimientos se funden, no se confunden.
Mis sentimientos marchan ante lo inevitable,
donde queriéndonos olvidaremos
la doctrina de los adioses.
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