miércoles, 18 de agosto de 2010

El amor de este tiempo

El amor de este tiempo
a la vez que se reduce
también se desvanece.

El Control cambiario,
tan rígido como lento
le impone ahora las cuotas
a los amantes
y a los hoteles.


Tras el anuncio
esperado, pero repentino
de devaluación corriente,
las divisas se llevan
los sueños aéreos
de boletos sin dueños.

El amor de este tiempo
se parece a lo que venden
y menos a lo que se quiere.


Pasado aquel viernes,
no sé si negro
o si fue rojo
amar hoy nos cuesta
más caro que en 2008.

Desde entonces, amor
es tan difícil decir
cómo te quiero
y cuánto es que te quiero.

Y quienes dicen
que amar no cuesta
amor, se equivocan,
pues se enamoran
de lo que se vende
lejos de lo que se quiere.

Me contenta saber
que simplemente te quiero,
pero cada vez que pienso
si en nosotros existe
un cómo y cuánto
los dólares petroleros
me siembran más dudas.

Sigo soñando
con el fin absoluto
(como muchos otros)
del reino cambiario;
sigo consecuente
de separar lo que quiero
de lo que siempre nos venden;
y seguiré sumando
en dólares paralelos,
para entender cómo
y saber cuándo
mis alas se extenderán
por todos los rincones,
por las naciones del Mundo.

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