martes, 15 de mayo de 2018

Atardeceres de altura




En México son los tiempos de los naranjas atardeceres,
de los soles rotos
y de los cielos desiertos.


Otra vez viajé dentro de tu piel,
al ombligo de tus silencios
que hoy tiene otro dueño.


Ojalá despedirse al viaje de no volver
hubiera sido un secreto
y no la tristreza de entonces.


Fue allá
donde llenaste atardeceres de altura,
un espacio de abrazos que mueren
y están de olvido todos los días.


En tu soledad,
que antes fue mi refugio
reposé tranquilo y sonriente.


Puedo ver
en el oriente
a un sol roto y a un cielo desierto,
y lleno de naranjales atardeceres
te digo adiós y un beso para siempre.



martes, 13 de febrero de 2018

Insomnio





Las noches están llenas de la rutina de siempre.


Escribo.

Recuerdo que una galaxia lleva tu nombre
y en las noches solitarias no llega el un respiro.


Todos los días desde mi asiento toco tus manos.

Estás muy alejada del amor y yo tan lejos del olvido

que la distancia llena alientos y mi boca suspiros.


Es la soledad

la cuento y la reviso sereno en tus besos.


Cuento.
Desde entonces viajo solo y no sé con quién duermo,
es el insomnio que no llega y abandona mi cuerpo.





lunes, 2 de octubre de 2017

Marinero





Un marinero sabe que es de mar

cuando regresa a casa y su mujer

lo espera con velas, estrellas y sal.



Sabe que es de mar porque

su amor devuelve las perlas

que jamás volverá a encontrar.



Desea regresar,

y por los océanos navegados

aprendió de las estrellas

que nunca las podrá tocar,

y que a los amores, por lejanos

nunca hay que dejarlos naufragar.



Sabe que es marinero

cuando vuelve a casa con el viento,

con el tiempo vivido a cuestas

y sin una mujer que lo ame más.



Navegante que surcas los mares

enséñame a nadar en lo profundo,

dame las lágrimas de la luna

para no ahogarme en las orillas

y con tu sabia brújula

poder respirar y nadar.