miércoles, 30 de abril de 2014

Tras tus pasos habaneros


Dayami y Cuba.


Naciste en una tierra de misterios,
sincretismos, incógnitas y claves.

Regresé a mi mundo, lento y alegre
por el rumbo que hace rato tomaste.


Voy de la mano unido al Eterno
viendo a tu bandera ondear por la Tribuna,
desde entonces he decidido partir muy lejos
pidiendo hablarte con las señas del cielo.


En tu tierra respiro una húmeda tristeza
y en el Malecón desvisto tu calurosa alegría.

Eres parte de esta lejanía y de ese son
que dispensa amor por días en la orilla.


Encontré sereno, tras tus pasos habaneros,
las respuestas sinceras de tus ojos secretos.

Fue colorido vaciar las incógnitas del alma.

En Cuba sentí como la tristeza es dulce y amarga.

domingo, 2 de marzo de 2014

En la vieja hoja de apuntes.



A Da.


En la vieja página de apuntes presurosos
me pregunto si las pasiones viven,
y si sienten lo que las caricias saben de ti.



Ayer en el viento quedaron colgadas
tus palabras, tus caricias, los apuros
y el enorme y fervoroso deseo de verte vivir.


Me pregunto si las pasiones viven,
si están bajo la tutela de la rutina
o si van por la vida deseando escribir.


En la vieja hoja de apuntes amorosos
quiero aprender a olvidar y a sumar,
y no quiero aprender ni a llorar ni a restar.


Donde las letras y los números se unan
allá quiero vivir contigo,
pues es el lugar donde nunca 

                   nunca ocurren olvidos.

domingo, 9 de febrero de 2014

Cálida serenidad de mi inquietud

A Da.

Las sales de tu memoria la extrañan mis besos,
vas andando atada hacia la orilla del recuerdo.

Sobre la arena el agua ligera esparce

lugares comunes de tus manos,
son la pequeñísima luz de tu océano sin cauce.

Me pregunto si el temor al amor se agotó

o ¿Irá tímido bajo la arena o tras la sombra de la nube?

Sé que fue un día saltando desde el suelo, al Edén,

cuando estaban los mares ansiosos de tener tu sed.

Sobre la orilla se abrieron los cauces,

la cálida serenidad de mi inquietud,
donde los tipógrafos se hicieron poetas,
y los maestros
artistas.

En un bellísimo mármol viejo y blanco

el rocío de mis manos a lejos te coloca
en un abismo de deseos uniendo las olas,
y me quedo besando tu piel desnuda y en mi boca.