A Da.
Las sales de tu memoria la extrañan mis besos,
vas andando atada hacia la orilla del recuerdo.
Sobre la arena el agua ligera esparce
lugares comunes de tus manos,
son la pequeñísima luz de tu océano sin cauce.
Me pregunto si el temor al amor se agotó
o ¿Irá tímido bajo la arena o tras la sombra de la nube?
Sé que fue un día saltando desde el suelo, al Edén,
cuando estaban los mares ansiosos de tener tu sed.
Sobre la orilla se abrieron los cauces,
la cálida serenidad de mi inquietud,
donde los tipógrafos se hicieron poetas,
y los maestros
artistas.
En un bellísimo mármol viejo y blanco
el rocío de mis manos a lejos te coloca
en un abismo de deseos uniendo las olas,
y me quedo besando tu piel desnuda y en mi boca.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario