sábado, 5 de enero de 2013

Sol extinto y seguido.



A papá.

02/01/2013



Has dejado de ser un Sol
en este punto del cielo,
marchaste desde una cumbre
y ayer las margaritas cubrieron
todo tu rostro sonriente.

Partiste sobre un haz de luz
en esa lucha implacable,
frente a la adversidad batallaste
y en la despedida nos dimos
muchos abrazos invariables.

La vida se hizo infinita a tu lado
portadora de alegrías y de tristezas,
no fue grata tu última hora,
pero hoy la vida recompensa
la vía por la que a mi lado transitas.

Diste cuanto pudiste y quisiste
enseñando que en gratitud se vive,
vi que el espacio estaba lleno de eso,
también de soñadores y de quijotes
donde eras el cantador de oraciones.

Migraste a mundo escarpado lejano
enseñando que la paciencia se siente,
ya no hay azules, ya no hay rojos
y desde hoy las rosas nos despiden
llevándote a una rivera diferente.

martes, 18 de diciembre de 2012

Despegando desde la Tierra.


Mamá...

14/12/12



Tu anochecer llegó durante el día
haciendo eterna las horas en que dormías,
tu amanecer llegó durante la tarde,
te marchaste así tan rápido y de repente
marchitándote solita en tu azulada lejanía.


Sentados a tu lado midiendo las horas

pudieron las lágrimas despedirte,
despegamos tan lejos y tan alto
que con los pulsares te fundiste,
alejándonos para siempre.


Ningún número puede contar tu partida

y ni las palabras cerrar su sonido,
son cientos de días desde tu vuelo
siendo las Palomas y el Rocío
las que te guardaron aquel último suspiro.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Distancias de ayer y de hoy.


01/11/2012


La distancias en el tiempo
precisan huellas sin causas,
las que son ajenas
las que van abiertas
por las arenas de tu cuerpo.

Una barrera en el alma
deja una silueta en el mar,
y sujetas a la cadera
bajan muy sutiles
los cierres desde atrás.

Se marcan distancias
no siendo amenas
ni siendo sinceras.

Se piensa y se recuerda a la mirada
a las palmas que vienen, subiendo,
por la terraza del alma.

Caben preguntas que se deslizan
sobre una duda infinita,
lágrimas de beso en la barbilla.

Despedirse es un duelo
bajo este inmenso cielo,
pues se es un pasajero:

sin prisa, sin suelo

dentro de una barrera
cerrada y a lo lejos.