01/11/2012
La distancias en el tiempo
precisan huellas sin causas,
las que son ajenas
las que van abiertas
por las arenas de tu cuerpo.
Una barrera en el alma
deja una silueta en el mar,
y sujetas a la cadera
bajan muy sutiles
los cierres desde atrás.
Se marcan distancias
no siendo amenas
ni siendo sinceras.
Se piensa y se recuerda a la mirada
a las palmas que vienen, subiendo,
por la terraza del alma.
Caben preguntas que se deslizan
sobre una duda infinita,
lágrimas de beso en la barbilla.
Despedirse es un duelo
bajo este inmenso cielo,
pues se es un pasajero:
sin prisa, sin suelo
dentro de una barrera
cerrada y a lo lejos.
precisan huellas sin causas,
las que son ajenas
las que van abiertas
por las arenas de tu cuerpo.
Una barrera en el alma
deja una silueta en el mar,
y sujetas a la cadera
bajan muy sutiles
los cierres desde atrás.
Se marcan distancias
no siendo amenas
ni siendo sinceras.
Se piensa y se recuerda a la mirada
a las palmas que vienen, subiendo,
por la terraza del alma.
Caben preguntas que se deslizan
sobre una duda infinita,
lágrimas de beso en la barbilla.
Despedirse es un duelo
bajo este inmenso cielo,
pues se es un pasajero:
sin prisa, sin suelo
dentro de una barrera
cerrada y a lo lejos.
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