Dicen los moribundos recuerdos
que quieres volver a verme,
ridícula idea que se mueve.
La distancia nos une sobre su hilo,
nos separa a lo largo de su pestaña
y yo te olvido solitaria y desnuda,
extraña idea que me mueve.
Manchas indecible mis recuerdos
que por mí juraron no volver a verte,
regresa la indómita idea de quererte.
Inútiles palabras de autoayuda,
son ridiculeses bien escritas
que nos aferran a trágicas melodías,
regresa la loca idea de quererte.
Y dicen mis revoltosas alegrías
que quisieran volver a verte,
ridícula idea que se muere.
Las tragedias de mi vida a la inversa las cuento,
mientras aumenta mi pulso en la faz de la tierra.
Lamento esos días de verla vestida,
eran las horas de esta infinita despedida.
Soledad que siento y te llevas los recuerdos,
no te burles
no quiero sepultarla todavía.
Melodía que fluyes en mensajes inconclusos
me recuerdas un café y su cuerpo desnudo.
Dolorosa ignorancia de mi viento y de rutinas
reprime lo incierto de estas trágicas melodías.
Desde aquel sábado de ausencias
en todos mis sueños te visito.
Sin que repares en mi presencia
murmullo en tu oído palabras,
las conoces
son frases que muerden la renuncia
de donde brota caricia todavía.
En las causas que defiendo, en silencio,
hablar y hacerme sentir importa.
Aunque dejé atrás de tocar fronteras
aprendí a olvidarte partiéndome en dos.
En la mordaza impuesta por el tiempo
seguiré sonriendo al cielo de las tardes
y cuando amanece
en sueños te visito.
El regreso a mis renuncias
seguirán silenciosas
y quedarán solitarias
en un mundo de sueños.