A Da.
Quisiera que no te marcharas a esa tierra de fuego,
Quisiera que no te marcharas a esa tierra de fuego,
donde los vientos al partir señalan un futuro incierto.
Es aquel un lugar en el que no viviría ni tan si quiera en sueños.
No dejo de pensar en ti y en tu encaje de caderas preciosas.
Tu misión era a pasar por mí en esta tierra agotada y ya sin fuego
en la que las rimas navegan y se marchan para más nunca regresar.
¡Vámonos! a un paraíso sin fuego, que sea florido para los dos.
Allá quiero ver en las estrellas de un cielo
verde tus manos parpadear.
Te vas y a punto de partir te digo, te ruego… ¡no te vayas!
Si no te quedas y partimos juntos a mi corazón la tristeza lo estallará
y mis alegrías, si te vas, estarán envueltas con la nostalgia del
mar.