sábado, 13 de agosto de 2011

Sexteto a una princesa.



Dispuesto a esperar
un reencuentro posible,
abierto y despacio
se hacen imposibles,
reescribir un cuento
raro o envejecido.

Pues si es espacio
el largo que quieres
un cariño eterno,
escrito por siglos
o por siempre,
delicado de tus manos
a la posteridad, ayer
tu amor dejaré.

Un cuento quijotesco
desde ahora
quisiera rehacer,
pero el paisaje
adverso enemigo
no me deja
de amor
una historia, rara
apaisada contar.

Eres lo que soñé
ahora,
y no lo que antes,
de príncipe
querías que soñara.

Soy lo que soñaste
ayer,
y si lo que ahora,
de princesa
quisieras que soñara.

Cada día que pasó
fuimos y seguimos,
cada día que vendrá
seguiremos y seremos;
pero cada día
que pasó y que vendrá
dejamos de ser nosotros,
para ser, nuevamente
un cuento,
escrito de una vez
de abajo y de arriba,
de al lado y al revés.

domingo, 24 de julio de 2011

Eres.

Eres de la existencia
un precioso tesoro,
que se tiene en la tierra
que se debe cuidar.

Tienes un especial
compendio exclusivo,
de extensos
inimaginables jardines.

Eres de la emoción
siempre un exquisito
un paisaje distinto.

Tienes una espesa
viscosa sustancia
vertida a lo interno,
intenso color
mismo del universo.

Eres de la brillante
cálida luz del día
Sol de mediodía,
un azul, intenso,
un cielo de nuevo día.

domingo, 3 de julio de 2011

Del poeta  francés Henri De Régnier (1864-1936), representante del "Simbolismo" de finales del SXIX europeo, aquí dejo este hermoso poema:


La Clara Luna.


Acaba el día ahora con esta clara luna
que, nostálgicamente, sube por la alameda,
mientras en el espacio que ella perfuma queda
el aroma del agua dormida en la laguna.

¿Sabíamos, acaso, cuando ante el sol de ocaso
pasábamos la tierra roja y luego el rastrojo,
sabíamos acaso cuando el suelo, rojo
como sangre, quedaba maracado nuestro paso,

sabíamos acaso cuando el amor ardía
sin esperanza en cada corazón desolado,
sabíamos acaso que su fuego apagado
ya en la noche una dulce ceniza dejaría,

y que este áspero día en cuyo espacio queda
el aroma del agua dormida en la laguna
terminaría ahora con esta clara luna
que, nostalgicamante, sube por la alameda?





Tomado de: Holguín, Andrés., (1954). Poesía Francesa. Antología. Madrid. Ediciones Guarrama. 1era Edición.