martes, 27 de septiembre de 2011

Amante que no aún soy.

Frente a tus ojos
(amante que no conozco)
escribirte por prosas
en sintéticas palabras
te me apareces como rosas.

Hacia la frontera
(amante desconocida)
frente a tus ojos,
apresurada doncella
hoy, yo de ti… me enamoré.

Tus manos que aún
no rozo,
ni tu cuerpo que aún
no abrazo,
se parecen a lo que quiero,
(autora de mi amor)
sin evitarlo me sonrojo.

Sé que por algún lado
fuera de mis fronteras
(amante de mi amor)
tal vez por la Rusia
bella andarás,
y otra vez,
lejos en las estrellas
el Este te hallará.

La unión del mundo
por Constantinopla comenzó,
pero lo que a ti me une
(amor que no conozco)
me inventa las palabras,
y con suaves suspiros
me tejo la esperanza,
que hoy por ti, amor,
pueda pronto
enseguida
volverte a soñar.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Jean-Antoine De Baïf (1532-1589), poeta de la época del renacimiento francés. Se tienen noticias de que el Rey Carlos IX asistía frecuentemente a la academia de música y poesía que el artista fundó hacía 1570. Además, que Jean-Antoine, sin ser franco parlante nativo, propuso algunas reformas-que no tuvieron éxito en su momento-a la métrica y a la ortografía de la lengua francesa.


Las Rosas.

Nos quejamos, Naturaleza,
de que la flor sea tan breve
y de que el destino se lleve
cada dón tuyo cuando empieza.

La edad de cada rosa dura
apenas lo que dura un día.
Cuando su juventud fulgura,
viene ya la vejez sombría.

La que la estrella matutina
vió brotar al alba naciente,
al regresar la ve muriente
la misma estrella vespertina.

Gozan de una sola virtud
flores que tan pronto perecen:
sucediéndose, reflorecen
y así alargan su juventud.

Coge la flor mientras es bella;
ven a cogerla niña mía.
Serás vieja-recuerda-un día
y te marchitarás como ella.






Tomado de: Holguín, Andrés., (1954).
Poesía Francesa. Antología. Madrid.
Ediciones Guarrama. 1era Edición.

sábado, 13 de agosto de 2011

Sexteto a una princesa.



Dispuesto a esperar
un reencuentro posible,
abierto y despacio
se hacen imposibles,
reescribir un cuento
raro o envejecido.

Pues si es espacio
el largo que quieres
un cariño eterno,
escrito por siglos
o por siempre,
delicado de tus manos
a la posteridad, ayer
tu amor dejaré.

Un cuento quijotesco
desde ahora
quisiera rehacer,
pero el paisaje
adverso enemigo
no me deja
de amor
una historia, rara
apaisada contar.

Eres lo que soñé
ahora,
y no lo que antes,
de príncipe
querías que soñara.

Soy lo que soñaste
ayer,
y si lo que ahora,
de princesa
quisieras que soñara.

Cada día que pasó
fuimos y seguimos,
cada día que vendrá
seguiremos y seremos;
pero cada día
que pasó y que vendrá
dejamos de ser nosotros,
para ser, nuevamente
un cuento,
escrito de una vez
de abajo y de arriba,
de al lado y al revés.