Atrapado en los predios del Obelisco
un tango tuyo
Piazzolla
tráelo de vuelta una vez más.
En los mares profundos del puerto
escucharé ese inaudito tango,
el mismo que ondea mi cuerpo
y lo vuelve inaudible a los demás.
Intensidad del momento
el ritmo intenso crece,
no lo puedo contener
ni quiero dejar de escuchar.
Son las pieles del acordeón
los que me someten al espejo,
ahí tocaré sus labios sumergidos
en besos que siento detrás.
Tango de Piazzolla
no me olvides en el más allá,
atrápala para mí en medio del fuego
y tráela ante los ojos del mar.
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