Me dirijo directo al umbral de la nada
y lo único que veo son rápidos suspiros,
hago caminos por las orillas del salitre
escuchando tus pies hundirse de lado.
Aprendo de los días soleados y fríos
que mi vista contigo al frente debe ir,
en medio de este vendaval de afectos
tus manos me alivian antes de dormir.
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