sábado, 2 de noviembre de 2013

Oficio

La vida de cómo brotas en manantiales
me devuelven de alegría solamente y cada vez,
haces del brillo una gota en los ojos
siento al mundo por un momento al revés.



Viviendo entre las penas de no volverte a ver
desean mis pupilas, sujetas en retina, abrirse más,
he decido acordarme de tus manos desde ayer
no quiero que mis memorias te olviden nunca jamás.



Puentes sin fin describen la jornada de tus ojos
tu iris es claro manantial de frescura iridiscente,
nace la luz a través de tu oficio puro y luminoso
donde nacen los anteojos de un cristal incandescente.

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