Recibo del cielo
una musa
austera
polémica y diversa.
Puntiagudas o rayadas
en el cielo,
químicas
volando las he visto.
Flagelos dispersos
en una amplia sonrisa,
por las noches
claros me visitan.
Una musa
dos musas
claro…!
siluetas les he visto.
Flagelantes y calladas
rayadas,
anafóricas
tiernas les he oído.
Tus ojos divinos
llevan una musa,
tus manos conjuntas
ostentan dos musas.
Subiendo al cielo
estos flagelos
dispersan mis dudas.
Crujiendo las hojas
naranjas y oscuras,
catatónicas
tiernas les he sentido.
Y son tus pañuelos
tristes, son una musa
la que entregará:
austera
unas melodías, celestes…
las de este trágico día.
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