A la vista
a la orilla del mar,
apareció una mirada
apareció de pronto
tu vida
un mundo perfecto.
Divino presagio
surgió a sus orillas
la preciosa mirada,
que los vientos del norte
con sus 32 direcciones
ese día
ni un rastro dejarían.
Tu aparición repentina
rozó las orillas
como cuando la sonrisa
alegre distraída
distiende las mejillas.
En aquella orilla
las bellas sirenas
de característico canto
y divino encanto,
me mostraron
que tus ojos
vividos/fijos
deslumbraron la orilla,
como un único faro
que de noche alumbra
las costas de China.
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