Las tardes regalan naranjas por la ciudad
Sobre mi librero reposan deseos de oscuridad
y en lugar de lamentar los olvidos de siempre
celebro incandescentes tus abrazos de bienestar.
Las tardes regalan naranjas por doquier
Entre mis recuerdos estás rodeada de color
y en los latidos taciturnos de mis infancias
celebro el regalo de un deseo que alcanzo.
Las tardes regalan recuerdos sin oscuridad
Allá donde dejé mis afectos y mis libreros
y en el firmamento celeste eternos recuerdos
las naranjas no volverán a mirar hacia atrás.