“(…) y lo dejé todo por esta soledad.” Charly García
Eran tus voces, las melodías andaban
siempre ausentes cantaban susurros,
compones escondites desde dentro,
eran mis poros tocando encajes de tú piel.
No es posible llorar por el porvenir
ni por la lejana soledad que no ves,
es que cada lágrima tiene una fecha,
las que anotas en blancos y caricias.
Días y horas son la genial invención
de los de antes y hoy contarnos:
cómo es que los besos mueven tus luces
y cómo los susurros le cantan al porvenir.