domingo, 4 de octubre de 2015

Agradecer en la tranquilidad




Aprender a agradecer en la tranquilidad
entrega a las palmas y a las vivencias
una luna que va despidiéndose
desde lo alto del mar.


El recuerdo suma y suma, no desaparece y
escapa, fugitivo vuela hacia el vientre,
donde apareces murmurando
los besos de esta noche.


Aprender a agradecer en la tranquilidad
es dejar dormidas a la luna y a una estrella
para que vivan solas, rodeadas
de tu distancia y mi bondad.



Las gracias saben mirar sin nostalgias
y en el monasterio olvido las tristezas,
mientras los recuerdos convierten
 tus caricias en fragancias del mar.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Quiero...



No quiero que te vayas
y aunque te vayas
deseo que vuelvas
para volver a pedírtelo
una vez más.

No quiero que te marches
y aunque me vaya
te desearé y te pediré:
que juntos al cielo
volvamos una vez más.

Por eso no quiero
que me escribas,
quiero que con tu voz
nacida en los aleros
me recite el viento
un susurro nada más.

¡Déjame!
para desearte otra vez
para poder olvidar el astío
y florecer en paisajes
de inmensidad.

Allá en las alturas,
aunque te vayas y no
de cerca y suavecito
te lo volveré a pedir:

no quiero verte partir
quiero verte en suspiros
volver a volar sobre mí.


jueves, 13 de agosto de 2015

Amuleto






El silencio apareció durante el estruendo
y de su mano viviente nació el amuleto,
el que al verlo suave daba amor a la vida
para acompañarme y no morir de agonía.

Las gotas sobre el tejado guardaban las pausas
y entre sus manos la lluvia besaba el amuleto,
era el mismo que abrió las puertas del mundo
cuando el tiempo narró su despedida en silencio.